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Saturday, March 27, 2010

El Placer Está en tus Manos. Por Mario Vargas Llosa

Foto que acompaña el texto de Mario Vargas Llosa para La Nación, sección Opinión

Los invito a leer este imperdible texto del escritor peruano Mario Vargas Llosa, publicado el día de hoy, en el diario La Nación, sección Opinión.

Hace algún tiempo, hubo un pequeño alboroto mediático en España al descubrirse que la Junta de Gobierno de Extremadura, en manos de los socialistas, había organizado, dentro de su plan de educación sexual de los escolares, unos talleres de masturbación para niños y niñas a partir de los 14 años, campaña a la que bautizó, no sin picardía, "El placer está en tus manos".
Ante las protestas de algunos contribuyentes de que se invirtiera de este modo el dinero de los impuestos, los voceros de la Junta alegaron que la educación sexual de los niños era indispensable para "prevenir embarazos no deseados" y que, por lo tanto, las clases de masturbación servirían para "evitar males mayores".
En la polémica que el asunto provocó, la Junta de Extremadura recibió las felicitaciones y el apoyo de la Junta de Andalucía, cuya consejera de Igualdad y Bienestar, Micaela Navarro, anunció que aquella iniciativa era importante y que en Andalucía comenzaría en breve el lanzamiento de una campaña similar a la extremeña.
De otro lado, un intento de acabar con los talleres de masturbación mediante una acción judicial que intentó una organización afín al Partido Popular y bautizada -con no menos chispa- "Manos limpias" fracasó estrepitosamente, pues la Fiscalía del Tribunal de Justicia de Extremadura no dio curso a la denuncia y la archivó.
¡A masturbarse, pues, niños y niñas del mundo! ¡Cuánta agua ha corrido en este viejísimo planeta que todavía nos soporta a los humanos, desde que, en mi niñez, los padres salesianos y los hermanos de La Salle -dos colegios en los que estudié la primaria- nos asustaban con el espantajo de que los "malos tocamientos" producían la ceguera, la tuberculosis y la imbecilidad! Ahora, seis décadas después, ¡clases de paja en las escuelas! Eso se llama progreso, señores. ¿Lo es, de veras?
La curiosidad, no la maledicencia, me acribilla el cerebro de preguntas. ¿Pondrán notas? ¿Tomarán exámenes? ¿Los talleres serán sólo teóricos o también prácticos? ¿Qué proezas tendrán que realizar el alumno y la alumna para sacar la nota de excelencia y qué fiascos para ser desaprobados? ¿Dependerá de la cantidad de conocimientos que su memoria retenga o de la velocidad, cantidad y consistencia de los orgasmos que produzca la destreza táctil de chicos y chicas? No son bromas. Si se tiene la audacia de abrir talleres para iluminar a la puericia en las artes y técnicas de la masturbación, todas ellas son perfectamente pertinentes.
Diré de entrada que no tengo el menor reparo moral que oponer a la iniciativa "El placer está en tus manos" de la Junta de Extremadura. Reconozco las buenas intenciones que la animan y admito, incluso, que, mediante campañas de esta índole no es imposible que disminuyan los embarazos no queridos. Mi crítica es de índole sensual y sexual. Me temo que en vez de liberar a los niños de las supersticiones, mentiras y prejuicios que tradicionalmente han rodeado al sexo, iniciativas como la de los talleres de masturbación lo trivialicen de tal modo que acaben por convertirlo en un ejercicio sin misterio, disociado del sentimiento y la pasión, privando de este modo a las futuras generaciones de una fuente de placer que ha irrigado hasta ahora de manera fecunda la imaginación y la creatividad de los seres humanos.
La masturbación no necesita ser enseñada: ella se descubre en la intimidad y es uno de los quehaceres humanos que fundan la vida privada y van desgajando al niño y a la niña de su entorno familiar, individualizándolos y sensibilizándolos gracias al mundo secreto de los deseos e instruyéndolos sobre asuntos capitales como lo sagrado, el mito, el tabú, el cuerpo y el placer. Por eso, destruir los ritos privados y acabar con la discreción y el pudor que han acompañado al sexo no es combatir un prejuicio, sino amputar de la vida sexual aquella dimensión que fue surgiendo en torno a ella a medida que la cultura y el desarrollo de las artes y las letras iban enriqueciéndola y convirtiéndola a ella misma en obra de arte.
Sacar el sexo de las alcobas para exhibirlo en la plaza pública es, paradójicamente, no liberalizarlo, sino regresarlo a los tiempos de la caverna, cuando las parejas no habían aprendido todavía a hacer el amor, sólo a copular y ayuntarse, como los monos y los perros. La supuesta liberación del sexo, uno de los rasgos más acusados de la modernidad en las sociedades occidentales, dentro de la cual se inscribe esta idea de dar clases de masturbación en las escuelas, quizá consiga abolir ciertas ideas falsas y estúpidas sobre el onanismo. En buena hora. Pero también contribuirá a asestar otra puñalada al erotismo y, acaso, a abolirlo. ¿Quién saldrá ganando? No los libertarios ni los libertinos, sino los puritanos y las iglesias. Y continuará el empobrecimiento y banalización del amor que caracteriza a nuestra época.
La idea de los talleres de masturbación es un nuevo eslabón en el movimiento que, para ponerle una fecha de nacimiento, comenzó en París, en mayo de 1968, y pretende poner fin a todos los obstáculos y prevenciones de carácter religioso e ideológico que, desde tiempos inveterados, han reprimido la vida sexual, provocando innumerables sufrimientos, sobre todo a las mujeres y a las minorías sexuales, así como frustración, neurosis y desequilibrios psíquicos de todo orden en quienes, debido a la rigidez de la moral reinante, se han visto discriminados, censurados y condenados a una insegura clandestinidad.
Este movimiento ha tenido muy saludables consecuencias, desde luego, en los países occidentales, aunque en otras culturas ha exacerbado las prohibiciones y represiones. El mito y culto de la virginidad que pesaba como una lápida sobre la mujer se ha evaporado, por fortuna, y gracias a ello y a la generalización del uso de la píldora las mujeres gozan hoy, si no exactamente de la misma libertad que los hombres, al menos de un margen de libertad sexual infinitamente más ancho que sus abuelas y bisabuelas, y que sus congéneres de los países musulmanes y tercermundistas.
De otro lado, aunque sin desaparecer del todo, han ido reduciéndose los prejuicios y anatemas, y las disposiciones legales que hasta hace pocos años penaban la homosexualidad y la consideraban una práctica perversa. Poco a poco, va admitiéndose en los países occidentales el matrimonio entre personas del mismo sexo con los mismos derechos que los de las parejas heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Y, también de manera paulatina, va extendiéndose la idea de que, en materia sexual, lo que hagan o dejen de hacer entre ellos los adultos en uso de razón y decisión es prerrogativa suya y nadie, empezando por el Estado, debe inmiscuirse en el asunto.
Todo esto constituye un progreso, por supuesto. Pero es un error creer, como los promotores de este movimiento liberador, que desacralizándolo, desvistiéndolo de las veladuras y rituales que lo acompañan desde hace siglos, desapareciendo de su práctica toda forma de transgresión, el sexo pasará a ser una práctica sana y normal en la ciudad.
El sexo sólo es sano y normal entre los animales y las plantas. Lo fue entre nosotros, los bípedos, cuando aún no éramos humanos del todo, es decir, cuando el sexo era en nosotros desfogue del instinto y poco más que eso, una descarga física de energía que garantizaba la reproducción. La desanimalización de la especie fue un largo y complicado proceso, y en él tuvo un papel decisivo la lenta aparición del individuo soberano, su emancipación de la tribu, con tendencias, disposiciones, designios, anhelos, deseos que lo diferenciaban de los demás y lo constituían como ser único e intransferible. El sexo desempeñó un papel protagónico en la creación del individuo y, como mostró con más lucidez que nadie el genio de Freud, en ese dominio, el más íntimo y privado de la soberanía individual, es donde se fraguan los rasgos distintivos de cada personalidad, lo que nos pertenece como propio y nos hace diferentes de los otros. Ese es un dominio privado y secreto y debe seguir siéndolo si no queremos cegar una de las fuentes más intensas del placer y de la creatividad, es decir, de la civilización.
George Bataille no se equivocaba cuando alertaba contra los riesgos de una permisividad desenfrenada en materia sexual. La desaparición de los prejuicios no puede significar la abolición de los rituales, el misterio, las formas y la discreción gracias a los cuales el sexo se civilizó y humanizó. Con sexo público, sano y normal, la vida podría volverse infinitamente más aburrida, mediocre y violenta de lo que es.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1247768

EL ÍDOLO (Historia de la vida real)

El Ídolo. Photocollage de Myriam B. Mahiques

Por aquéllos años, no lo envolvían las multitudes, ni lo encandilaban las cámaras fotográficas. Creo que tampoco lo asediaba la tentación de las agujas, imposible, en medio de tantas esperanzas; según decía muy serio mi papá, ¨este chico promete¨.
El adolescente que ya se nos estaba volviendo familiar, se jactaba de sí mismo a unos metros, intocable, detrás de la pantalla del primer televisor color –brillante- heredado del abuelo.
-Y porqué se inmiscuye en ¨Grandes Valores del Tango¨?-
 -Es que está peleándose públicamente con todos, ves, le dieron un espacio a su enojo-
-Porqué tanto enojo pa?-
-Es que no lo han dejado viajar, es muy joven aún. Pero ya muestra agallas.......-
Un día, la pantalla se materializó en una hilera de cabezas, que nos bloqueaba la imagen del muchacho en tres dimensiones. Todos sentados, expectantes de notar que al fin de cuentas, era un muchacho como cualquier otro, sonriente, compartiendo la cena con sus compañeros de equipo en el famoso recinto de la Cantina.
-          Gustavo, mirá allá, en la mesa de enfrente, lo conocés?-
-          Claro, qué hacemos, querés saludarlo?-
-          No nene, qué querés, que piense que mi hermana y yo somos dos locas?
Además, vos sos el varón, andá saludalo, cosa de hombres.-
Y ahí va el niño Gustavo, bajo la mirada ansiosa de los padres, hermanito,  tíos y primas. Cauteloso, porque no es empresa menor acercarse a un ídolo incipiente. Sin embargo, el ídolo dirige su mirada hacia el frente, y rápidamente escribe en una servilleta de papel.
-          A ver, qué traés ahí.
-          Miren si quieren, pero no me la van a quitar, es mía!!-
-          Quédatela nene, pero dejanos ver qué puso-
-         ¨A la Mirian y la Gladis, con cariño, Maradona¨.-
-         Pero....qué le dijiste???-
-         ¡Que mis primas querían un autógrafo!-
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Decálogo del Escritor. Por Augusto Monterroso

Augusto Monterroso. De http://blog.pucp.edu.pe/

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

Referencia. Ciudad Seva.com

Friday, March 26, 2010

II BIENAL "BORGES - KAFKA / BUENOS AIRES - PRAGA " 19 al 30 de Abril


La Bienal Borges Kafka 2010, declarada de interés nacional, es un acontecimiento cultural  y artístico organizado por la Fundación Internacional Jorge Luís Borges junto con la Sociedad y Centro Franz Kafka de Praga. Esta Bienal, sin precedentes por ser la primera vez que se realiza en Buenos Aires y la segunda en el mundo luego de Praga, tendrá lugar durante abril y mayo, con un programa de actividades académicas, visitas internacionales, muestras de distintos artistas y experiencias participativas y amenas.
Esta experiencia busca acercar al público general, así como  también al calificado y selecto, a espacios de circulación masiva como lo son sus principales sedes, el Centro Cultural Recoleta, la Feria del Libro, la Biblioteca Nacional, MALBA, así como el Museo de Arte de Tigre,  el Centro Cultural Borges y el Museo Xul Solar,  en que también habrán otros de características similares, donde podrán tomar contacto con diferentes aspectos de la obra de distintos e importantes artistas, y participar de recorridos, instalaciones, conciertos, perfomances, exhibiciones y seminarios sobre uno de los más grandes genios de la literatura universal: Jorge Luís Borges y uno de sus ídolos intelectuales, Franz Kafka.
La Bienal, que nace de una idea Argentina, tiene por objetivos contribuir a impulsar la presencia internacional de nuestro país y su vocación de apertura al mundo, inherentes a la creación de Borges, y así promover la formación de nuevas generaciones de lectores tanto en la Argentina como en el exterior, a la vez que procurar una mayor presencia en el plano literario internacional y, de esa manera, ubicarse en la vanguardia entre los eventos referidos a la literatura.
El acontecimiento que marcará el inicio de la bienal será la inauguración, el 19 de abril, de la obra que está preparando especialmente el artista plástico argentino Rogelio Polesello. Se trata de un laberinto de 40 paneles que ocupará el Paseo del Tilo del Centro Recoleta. También allí se podrá ver desde ese día la instalación cibernética del artista Mariano Sardón basada en El libro de arena , de Borges.
El cierre de la Bienal será en la Feria del Libro, con la presentación de la soprano Susana Caligaris y la Orquesta Sinfónica Nacional, en Milena , cantata de Alberto Ginastera inspirada en las cartas de Kafka a Milena Jesenska. La bienal volverá en 2012 a Praga y luego a Buenos Aires, con la alternancia que prevé esta propuesta que une ciudades, lenguas, artes y públicos a través de dos figuras fundamentales de la literatura universal.

Deshacerse de los Libros y Desgarrarse las Vestiduras

Gente revisando libros en un volquete frente al Kavanagh, en el centro de Buenos Aires. Foto de lanacion.com

Hoy estuve leyendo muy interesada la breve nota de Cecilia Wall para el diario argentino La Nación, acerca de un volquete frente al famosísimo edificio Kavanagh, en el centro de Buenos Aires, que contenía una cantidad de libros sobre desechos de construcción. El tono crítico se desliza sutilmente, ante el comentario del fotógrafo que registró la situación, se presume que quien haya arrojado los libros a la basura, está remodelando su departamento y le resultó más fácil que donarlos. Pero, muchos transeúntes -cartoneros incluídos- se reunieron a hurgar y ver qué títulos rescatarían, entre ellos, de medicina. A continuación hay una lista de lugares donde se puede donar libros.
A veces, suele ser más ilustrativo el comentario de algún lector que el artículo en sí mismo. Cuenta alguien con el sobrenombre de ¨aburrimientototal¨ sobre los trastornos que sufrió para intentar donar libros en perfecto estado sobre psicología, antropología, enciclopedias, etc, durante una mudanza. Al leerlo, me sentí absolutamente identificada, porque lamentablemente me tocó pasar por la misma situación, peor, porque fue casi sin tiempo. Ordenar, separar, vender, donar, muebles, ropa y objetos personales, no es fácil cuando uno debe emigrar. Mi consejo es tomarlo con la mayor frialdad posible, con la esperanza que algún día se recuperarán, o pasarán a mejores manos. Tratar de donar mis libros y revistas técnicas a la Universidad, fue un trastorno en sí mismo, y un gasto inesperado superior al valor de los mismos, porque tuve que cargar todo a un remise, sonreír al conductor para que no proteste por sobrepeso, trasladar mis pertenencias al 3o piso, llegar a la biblioteca para que un empleado me diga que muchos de esos títulos ya habían sido donado antes, y no hay lugar para más, tal vez éste y el otro..... Luego es regresar con la misma carga, y pensar, ahora qué hago? Llamé a alumnos, y pude repartir varios. El resto, con todos los otros temas de mi afición, quedó en 40 cajas cerradas en casa de mis padres, y tuve la suerte que hubiera lugar. Y sé que en algún momento, otra vez pasaré por la misma situación, además sería una tontería traer por barco libros que mis hijos, aculturados a Norteamérica, jamás leerían. Llegamos a la conclusión con mi esposo, que los títulos que más me interesaban, los compraría nuevamente on line. De allí que tengo, por ejemplo, mi gran favorito ¨Las Ciudades Invisibles¨, de Italo Calvino, en inglés y castellano. Uno a mano, otro esperándome....
He dado instrucciones a mis hijos, para que donen los libros que he adquirido en Estados Unidos cuando yo fallezca. Precisamente, les indiqué la Biblioteca de Huntington Beach, donde día a día, la gente se agolpa para entrar y desparramarse como hormigas por todos los salones. Lo más emotivo, es encontrar libros con dedicatorias a padres, hijos, esposos, a veces los libros quedan con tarjetas de saludos adentro, y hasta conseguí uno del sociólogo Mike Davis con su firma. Pero así es la vida........
Para quienes quieran leer el artículo completo y ver direcciones para donar libros:

Thursday, March 25, 2010

Stories About Tulips in Holland


A theft lies behind the rise of the tulip in Holland. One of the recipients of the first tulips to arrive in Europe was Carolus Clusius, a cosmopolitan plantsman who played a seminal role in the distribution of newly discovered plants through Europe…..The tulips came into Clusius’s hands because he was director of the Imperial Botanical Garden in Vienna. ….
According to Anna Pavord’s history of the tulip, the flower was already growing, with little fanfare, in at least one Leiden garden by the time of Clusius’s arrival. But Clusius was so ostentatiously possessive of his rare tulips that he made the Dutch covet them, with disastrous consequences for his collection. In the words of one contemporary account, “No one could procure them, not even for money. So plans were made by which the best and most of his plants were stolen by night whereupon he lost courage and the desire to continue their cultivation; but those who had stolen the tulips lost no time in increasing them by sowing the seeds, and by this means the seventeen provinces were well stocked.”…




When the tulip first arrived in Europe, people set about fashioning some utilitarian purpose for it. The Germans boiled and sugared the bulbs and, unconvincingly, declared them a delicacy; the English tried serving them up with oil and vinegar, Pharmacists proposed the tulip as a remedy for flatulence. None of these uses caught on, however. …The tulip was a thing of beauty, no more, no less.
…the particular character of the tulip’s beauty made it a good match for the Dutch temperamente. Gnerally, bereft of scent, the tulip is the coolest of floral characters. In fact, the Dutch counted the tulip’s lack of scent as a virtue, a proof of the flower’s chasteness and moderation. Petals curving inward to hide its sexual organs, the tulip is an introvert among flowers.


Open tulip in City Island. Picture by Alejandro Duarte. Reproduced with permission.

The Queen of Night…is as close to black as a flower gets. Its hue is so dark, however, that it appears to draw more light into itself than it reflects, a kind of floral black hole. In the garden, depending on the angle of the sun, the blossoms of a Queen of Night may read as positive or negative space, as flowers or shadows of a flower.
…But why a black tulip? Perhaps because the color black is so rare in nature (or at least in living nature), and tulipomania was nothing if not a vast and precarious edifice poised on the finest points of botanical rarity.
A second story is told, this one possibly true, about a black tulip discovered by a poor shoemaker at the height of the madness. In the version that Zbigniew Herbert tells, five gentlemen from the union of florists in Haarlem, all dressed in black, pay a visit to the shoemaker, professing to do him a good turn by offering to buy this tulip bulb. The shoemaker, sensing their avarice, begins to bargain in earnest, and after much haggling the two parties settle on a price for the bulb: 1,500 florins, a sum that to the shoemaker is a windfall. The bulb changes hands.
“Now something unexpected happened,” Herbert writes, “something that in drama is called a turning point.” The florists throw the precious bulb to the ground and stomp it to a pulp. “You idiot!” they shouted at the stupefied shoe patcher, “we also have a bulb of the black tulip. Besides us, no one else in the world! No king, no emperor, no sultan. If you had asked ten thousand florins for your bulb and a couple of horses on top of it, we would have paid without a word. And remember this. Good fortune won’t smile on you a second time in your entire life, because you are a blockhead.” The shoemaker, devastated, staggers to his bed in the attic and dies.

From the Botany of Desire. By Michael Pollan. Chapter The Tulip. New York, 2001

Wednesday, March 24, 2010

El cómic ya tiene su espacio en las grandes librerías

Comics en la librería El Ateneo Grand Splendid. Foto de lanacion.com

Ésta es una buena noticia. Darle un lugar a un género que se estaba olvidando, y no por falta de mérito, sino desplazado por los juegos electrónicos. Aún vemos nuestros hijos, consumiendo algunas novelas clásicas, a pedido de sus profesores, pero los comics en nuestro país, yacían escondidos detrás de las revistas pornográficas.
La lectura del comic, al día de hoy, comienza por casa. Impulsada por las memorias de los padres que charlan animadamente del Mc Pato, Batman, todos los superhéroes, Mafalda, y demás. Sin embargo, los chicos eligen ver las películas de los superhéroes. Vemos extensas filas para entrar al cine, pero jamás en los kioskos de revistas. Lo cual sería una ¨antigüedad¨. (Cuenta mi esposo, que de niños, se desesperaban por ver la próxima tirada del héroe de moda).
Un buen hábito actual, es llevar al niño a las librerías donde además de ver y leer los libros, se juega, se toma un café, se pasa un buen rato. Y la incorporación del comic en los estantes, es una reivindación necesaria, porque leyéndolos, aprendemos de la cultura del país, del contexto histórico, animadamente y sin darnos cuenta.
Por mi parte, si bien mis padres no compraban revistas de historietas, sí las compraban mis amigos mayores, y yo solía ponerme al día en la playa. De las historietas saltamos a Ray Bradbury (a los 15 años ya había leído todos sus libros) y seguimos avanzando...Pero no pierdo oportunidad de releer, si tengo ocasión, algún Patoruzú, Isidoro, Mafalda, con más placer, porque ahora me traen recuerdos. Como  bien dicen, el género no discrimina edades.
Este artículo de Laura Casanovas salió publicado el día de hoy en La Nación, diario argentino, y les acerco un resumen y el link para completar su lectura.

Inodoro Pereyra y su fiel Mendieta, del ¨Negro¨ Fontanarrosa. De http://farm2.static.flickr.com/1420/742901975_36455ac534.jpg

El cómic y las historietas tendrán desde ahora un lugar destacado en las librerías del país y, así, sumarán un nuevo circuito de comercialización y de llegada a los lectores.Hasta el momento, la venta de este género que sabe combinar la palabra y la imagen en inteligentes dosis se canalizaba a través de "comiquerías" (hay más de 40 en la ciudad) y quioscos de diarios y revistas. El Ministerio de Desarrollo Económico porteño decidió impulsar su presencia en las librerías, a la vez que trabaja en una mayor proyección internacional del género.


"Juntamos a los jefes de compras y a los referentes de la parte comercial de las librerías con las editoriales, y trabajamos con más de 70 libreros para organizar iniciativas en conjunto. Esto va a traccionar a todo el sector", dijo Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico porteño. En Europa, Estados Unidos y en Japón, el cómic ingresó con éxito en las librerías. Y tanto el cine, como Internet han llevado a sus formatos las historias y personajes de las tiras, así como los videojuegos. Es un género que, además, no discrimina edades y atrae desde chicos que aprenden a leer hasta adultos.

Rico Mc Pato y su familia de patos. De http://www.duckmania.de/images/60poster12.jpg

Tuesday, March 23, 2010

The Raw, The Boiled and The Roasted. Excerpt from “The Culinary Triangle” by Claude Lévi-Strauss (1966)


“Observation establishes a double affinity: the roasted with the raw, that is to say the unelaborated, and the boiled with the rotted, which is one of the modes of the elaborated. The affinity of the roasted with the raw comes from the fact that it is never uniformly cooked, whether this be on all sides or on the outside and the inside. A myth of the Wyandot Indians well evoke that might be called the paradox of the roasted: the Creator struck fire, and ordered the first man to skewer a piece of meat on a stick and roast it. But man was so ignorant that he left meat on the fire until it was black on one side and still raw on the other….Similarly, the Poconachi of Mexico interpret the roasted as a compromise between the raw and the burned. After the universal fire, they relate, that which had not been burned  became white, that which had been burned turned black, and what has only been singed, turned red.  This explanation accounts for the various colors of corn and beans. In British Guiana, the Waiwai sorcerer, must respect two taboos, one directed at roast meat, the other red paint, and this again puts the roasted on the side of blood and the raw.
If boiling is superior to roasting, notes Aristotle, it is because it takes away the rawness of meat……..
As for the boiled, its affinity with the rotted is attested in numerous European languages by such locutions as pot pourri, olla podrida, denoting different sorts of meat seasoned and cooked together with vegetables; and in  German zu Brei zerkochetes Fleisch “meat rotted for cooking.” American Indian languages emphasize the same affinity, and it is significant that this should be so especially in those tribes that show a strong taste for gamey meat, to the point of preferring, for example, the flesh of a dead animal whose carcass has been washed down by the stream to that of a freshly-killed buffalo. In the Dakota language the same stem connotes putrefaction and the fact of boiling pieces of meat together with some additive.
These distinctions are far from exhausting the richness and contrast between roasted and boiled. The boiled is cooked within a receptacle, while the roasted is cooked from without:  the former thus evokes the concave, the latter, the convex. Also the boiled can most often be ascribed to what might be called an “endo-cuisine”, prepared for domestic use, destined to a small closed group, while the roasted belongs to “exo-cuisine,”  that which one offers to guests. Formerly in France, boiled chicken was for the family meal, while roasted meat was for the banquet……
The same opposition is found, differently formulated, in exotic societies. The extremely primitive Guayaki of Paraguay roast all their game, except when they prepare the meat destined for the rites which determine the name of a new child: this meat must be boiled. The Caingang of Brazil prohibit boiled meat for the widow and widower, and also for anyone who has murdered an enemy. In all these cases, prescriptions of the boiled accompanies a tightening, prescription of the roasted a loosening of familial or social ties.


Following this line of argument, one could infer that cannibalism (which by definition is an endo-cuisine in respect to the human race) ordinarily employs boiling rather than roasting and that the cases where bodies are roasted …..must be more frequent in exo-cannibalism (eating of the body of an enemy) than in endo-cannibalism (eating a relative).
Sometimes, too, as is often the case of America, and doubtless elsewhere, the roasted and the boiled will have respective affinities with life in the bush (outside the village community) and sedentary life (inside the village). From this comes a subsidiary association of the roasted with men, the boiled with women.
Smoking, of all the modes of cooking, comes closest to the abstract category of the cooked; and since the opposition between raw and cooked is homologous to that between nature and culture- it represents the most “cultural” form of cooking. And yet, on the other hand, its cultural means, the buccan, is to be immediately destroyed. There is striking parallel to boiling, a method whose cultural means (the receptacles)  are preserved, but which is itself assimilated to a sort of process of auto-annihilation, since its definite result is at least verbally equivalent to that putrefaction which cooking should prevent or retard.
What is this profound sense of this parallelism? In so-called primitive societies, cooking by water and smoking have this in common: one as to its means, the other as to its results, is marked by duration. Cooking by watering operates by means of receptacles made of pottery (or of wood with peoples who do not know about pottery, but boil water by immersing hot stones in it): in all cases these receptacles are cared for and repaired, sometimes passed on from generation to generation, and they number among the most numerable cultural objects. As for smoking, it gives food that resists spoiling incomparably longer than that cooked by any other method. Everything transpires as if the lasting possession of a cultural acquisition entailed, sometimes in the ritual realm, sometimes in the mythic, a concession made in return to nature: when the result is durable, the means must be precarious, and vice-versa.
This ambiguity, which marks similarly, but in different directions, both the smoked and the boiled, is that same ambiguity which we already know to be inherent to the roasted. …..The roasted incarnates the ambiguity of the raw and cooked, of nature and culture which the smoked and the boiled must illustrate in their turn for the structure to be coherent. But what forces them into this pattern is not purely a reason of form: hence the system demonstrates that the art of cooking is not located entirely on the side of culture. Adapting itself to the exigencies of body, and determined in its modes by the way man’s insertion in nature operates in different parts of the world, placed then between nature and culture, cooking rather represents their necessary articulation.”  

REFERENCE
 Food and culture: a reader. By Carole Counihan, Penny Van Esterik     New York, 1997
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