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Saturday, March 10, 2012

The Soloist. El Solista (Cuando la fama se acrecienta por la desgracia ajena )

Nathaniel Ayers, el solista. Foto de LATimes.com

La primera vez que leí una columna de Steve López, periodista autor de The Soloist, fue hace años, dí de casualidad con un artículo suyo sobre una familia que tenía un jardín muy bonito, que venían cultivando desde hacía años en un área de Los Ángeles que estaba asediada por gangs; me interesó el esfuerzo de esta gente, los comentarios de los vecinos, cómo el barrio se fue degradando. No sé porqué no me guardé el link y cuando quise releerlo, busqué por todo LATimes.com y me fue imposible encontrarlo; así tuve oportunidad de leer otras columnas de López, todas muy interesantes, porque él tiene un don: el de ¨oler¨ historias que cautivarán al público, y contarlas de manera correcta, sencilla y conmovedora.
López deja un email de contacto, le escribí dos veces solicitándole me envíe el link, y jamás me respondió. Automáticamente, lo catalogué del tipo que jamás hablarían una palabra de español, de los que no asisten a nadie salvo a sus propios intereses. Curiosamente, en el libro, López dice que muchas veces le escriben tildándolo de mexicano (volvete a México!) o de portorriqueño (volvete a Puerto Rico!). No me extraña, se ¨huele¨ que tiene una actitud comercial. Lo que no le impide ser talentoso.

Nathaniel Ayers, 2005. Foto bajada de LATimes.com

Sin embargo, El Solista o The Soloist es una historia espléndida, y me ha servido para tener a López en mucha mejor consideración; y no me refiero ya a su bondadosa actitud, sino a la sinceridad con que manifiesta sus sentimientos. O al menos así lo veo yo.
Cuando López encuentra de casualidad, a Nathaniel Anthony Ayers, tocando en una calle de Downtown Los Angeles, un violín de dos cuerdas, presiente que tendrá una buena columna. Traba conversación con él, y el músico le cuenta que había estudiado en Juillard, un prestigioso conservatorio de New York. Lo cual, es increíble, tanto por la situación de extrema pobreza de Nathaniel, como por ser negro, qué persona de color estudiaría en esta costosa institución de blancos?
Investigando, descubre que es cierto, y que su exitosa carrera a la que había sido asignada un par de becas, se frustra cuando se vuelve ezquizofrénico.
La primera columna sobre Ayers, despierta la compasión de muchos lectores, quienes escriben al periodista ofreciéndole mandar instrumentos para el ¨sin techo¨. Éste es el punto de partida para que López se involucre cada vez más con Nathaniel, intentando ayudarlo, sacarlo de la calle, buscarle asistencia, y lo más importante, que recupere su carrera, hasta donde pueda.
Y luego, surgen la preguntas personales del autor, como cargo de consciencia, corresponde que una persona se haga cada vez más famosa a costa de la desgracia ajena?
¿Puede existir la amistad entre dos personas tan distintas, de contextos tan ajenos? Muy poco probable, sí se puede generar sentimientos mutuos.
Y lo más importante, porqué creería que Nathaniel sería feliz fuera de la calle, inmerso en un mundo de reglas? ¿Quién se creería él para inmiscuirse en la vida de otro y forzarlo a cambiarla?
Comparto con López su inquietud acerca de hacer algo más que su trabajo diario, algo que sea digno y deje una huella en la ayuda al prójimo. Yo también creo que siempre podemos hacer algo más, que sea útil para otros, lo que sea. De lo contrario no tendría cuatro blogs y, cada tanto veo los frutos...
Hay una duda que me carcome, porqué López llevaría a su casa a Nathaniel, lo invitaría a compartir el desayuno-almuerzo (brunch) de Pascuas en familia, sabiendo de su comportamiento tan cambiante, que oscilaba entre la amabilidad y la violencia. Desconozco si surgió otra columna a través de esta visita, doy por seguro que sí; él único que puede responderme es el mismo López, pero ya sé que no se molestaría en escribirme, tan ocupado estará buscando material para escribir. No obstante, le mandé un saludo por el reciente deceso de su padre. (Tal vez le mande un email, y me lleve una sorpresa).

Steve Lopez. Google images

Le pregunté a mi esposo, qué opinaba acerca de escribir sobre la desgracia ajena y ganar en el intento cada vez más fama -y dinero-. Y me respondió: ¨Si escribe bien, ayuda a una persona, y de paso gana dinero, este hombre es un genio!¨. Un lindo gesto, una porción del dinero de los derechos ha sido para Nathaniel Ayers. Y la tapa del libro, una bella imagen, muy discreta, de un cello apoyado en un fondo azul, nada de sensacionalismos mostrando fotos de gente dando pena, ya basta con ver tantas imágenes on line de Skid Row, la calle de los homeless, drogadictos, ladrones, insanos, en Los Angeles, a unos minutos en auto a Beverly Hills.
Impresiones personales de lado, The Soloist es un excelente libro, bellamente narrado, una acuarela del lado oscuro de las calles de Los Angeles, una historia donde cada uno veremos reflejado a algún conocido o familiar que sufre de ezquizofrenia; un homenaje a la labor de tantos psiquiatras y asistentes sociales que forjan sus carreras ayudando a los desposeídos.

Para leer las columnas sobre Nathaniel A. Ayers:

Thursday, March 8, 2012

Trabajos Forzados. Cuando el escritor debe trabajar para subsistir


Tal vez el título del post no sea el correcto; de hecho, escribir profesionalmente, es de por sí un trabajo. Que alcance para subsistir o mantener una familia, es otra cuestión.
Cuando voy a la biblioteca, y me divierto por horas en la sección de venta de libros usados, veo que la mayor parte de los títulos de novelas de EEUU son de mujeres. Y, justamente, me surge esta reflexión: las mujeres norteamericanas escriben novelitas porque se divierten, mientras los maridos trabajan. No puedo evitar pensarlo, ni siquiera me detengo a leer los comentarios de las contratapas. Mi actitud no quita mérito a algunas autoras, aunque, sinceramente, siento como un tabú el comprar novelas de mujeres estadounidenses y estimo que las de los hombres son más serias y profesionales, porque han de empeñarse en ganar el sustento diario.
Leía en La Nación, la reseña sobre el libro Trabajos Forzados, de la italiana Daria Galateria. No será un best seller, pero toca un tema que es interesante, el de los autores famosos que debieron salir ¨a trabajar¨ en algo totalmente distinto a las letras, para mantenerse. Y el dilema de ser especialista en un tema: ¿Se es menos profesional por tener una actividad alternativa? Pues yo creo que no, pero a los ojos del público, tal vez sea un descrédito. Se supone que el profesional lo es tanto como para no necesitar vivir de otra actividad, a no ser que sea algo tan distinto que lo ¨desenchufe¨. Personalmente, opino que todo trabajo es digno, y como lo muestra Aldous Huxley, en Un Mundo Feliz, todos tenemos una posición en nuestras vidas.
Para ilustrar el post, transcribo parte del artículo de Eduardo Berti:

En esta foto tomada en un campo de ovejas, en agosto de 1897, se cree que Jack London es el hombre joven en el grupo de la derecha, el segundo desde la izquierda. Foto de Frank LaRoche. http://www.skagwaynews.com/alaskan2003.html
Borges y Bioy Casares. Google Images

En el prólogo a su libro, Galateria dice que muchos escritores, para mantenerse, han tenido que trabajar e indica que a comienzos del siglo XX estos trabajos "llegaron a ser extravagantes y, a veces, rozaban lo extremo". Fue el caso de Jack London, quien desembarcó en Klondike a finales de 1897, durante la primera fiebre del oro. "Aquel invierno vivió en una cabaña abandonada, rodeado de lobos. Transportaba maletas por la nieve y cuesta arriba: millas y millas cargando con ciento cincuenta libras de peso. Se sentía más fuerte que los indios y lleno de salud", relata Galateria. Pero, paradójicamente, cuando London escribía, sentía dolores de espalda. La columna vertebral, que había respondido "lealmente" en los momentos más duros, lo obligaba ahora a doblarse en dos, como si tuviera reumatismo.
Todavía más fabulosa fue la existencia de Blaise Cendrars. Vendedor de joyas en Rusia, fogonero en Pekín, apicultor en Francia, cazador de ballenas en Noruega, pianista de cine (como Felisberto Hernández) y cargador en un matadero de Nueva York, en los años 20 -tras su accidentada participación en la guerra-, fue invitado a Brasil por el rey del café, Paulo Prado, quien le ofreció una vasta extensión de tierra. Terminó embarcándose en una ambiciosa empresa de importación y exportación, que fracasó de manera estrepitosa.
Más o menos por esos años, Máximo Gorki hizo también de todo. Cuando era adolescente, formó parte de una banda que se dedicaba a robar leña. Luego trabajó en una fábrica de galletas. Fue pescador en el mar Negro, vendimiador en Besarabia y descargador en Odesa. Llegó incluso a ser empleado en una zapatería de señoras. (...) En el capítulo consagrado a Gorki, Galateria rescata cierto momento en que alguien le hace notar al aún aspirante a narrador que en las novelas francesas, que a él tanto le gusta leer, los personajes no trabajan ni hacen nada concreto para ganarse el pan. Algo por el estilo parece ocurrir con el perfil público de los escritores y con la incomodidad que suele instalarse al hablar de sus "segundas profesiones": el tema se silencia y se vuelve casi tabú o, muy al contrario, en contratapas o solapas fáciles de parodiar (Alice Munro lo hace, por ejemplo, en su relato "Material") puede hallarse una enumeración de oficios "colorida" y heterogénea: "panadero, instructor de golf, mozo de bar, reparador de líneas telefónicas...".
"La especialización es algo valorado en cualquier clase de trabajo -reflexiona al respecto Galateria-. ¿Cómo tomar en serio a un profesor si fuese, a la vez, cerrajero? Al mismo tiempo, desconfiamos de los intelectuales puros a quienes se los considera 'en las nubes'. No tuvieron este dilema los escritores encarcelados o los que, más simple aún, se dedicaron a vender las joyas falsas que creaba su mujer, como lo hacía el poeta Aragon."
Aparte de ser un compendio de anécdotas reveladoras, Trabajos forzados permite apreciar con nitidez diversas posturas entre obra literaria y vida. ¿Trabajar en algo mecánico, que "ocupe" poco la cabeza? ¿Trabajar de día o de noche? ¿Ir cambiando de empleos a fin de acumular experiencias? ¿Trabajar lejos de la literatura o en sus muchos arrabales: periodismo, traducción, etcétera?
Galateria cree, por ejemplo, que diversos escritores resolvieron utilizar sus oficios como una forma de "acercarse a la gente común" y menciona en tal sentido a George Orwell, quien en 1928 renunció a la policía birmana persuadido de que "si quería convertirse en escritor, debía desistir de todos sus privilegios, coloniales y de clase, y conocer la vida de los marginados".
"Hay escritores que prefirieron dedicarse a ciertos trabajos en total contradicción con la escritura, para tener así la mente libre", afirma Galateria. Las páginas acerca de T. S. Eliot muestran que se hallaba muy a gusto entre los números y las tareas bancarias. "Trabajaba en un sótano, inclinado, 'como un pájaro negro en un comedero', sobre una mesa repleta de cartas." Cuando Geoffrey Faber (uno de los fundadores de la editorial Faber & Faber) vio que había encontrado a un poeta que además era un eficiente contador, no dudó un solo instante y le ofreció el cargo de director editorial. "La poesía no me ha sido de gran ayuda para mi carrera bancaria: en cambio, mi trabajo bancario me permitió escribir mis poemas -razonaba Eliot-. Por la noche no tenía el espíritu envenenado por el trabajo del día. Entonces pude cumplir dos vidas intelectualmente distintas."
Georges Perec era ya bastante famoso por sus libros, pero así y todo no renunció a su empleo de documentalista en un laboratorio médico, mientras que Saint-Exupéry prefería pensar que su verdadera ocupación era pilotear aviones.
Franz Kafka fue agente de seguros toda la vida. Trabajaba en la aseguradora Generali de ocho de la mañana a seis de la tarde. Años después obtuvo un empleo similar (pero de menos horas semanales) en el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales del Reino de Bohemia. Las notas de servicio atestiguan que "el doctor Kafka es un empleado que trabaja mucho, dotado de un talento y de una dedicación excepcionales". El hijo de un colega diría años más tarde que muchos lo consideraban "una especie de santo". (....)

LOS RIOPLATENSES
"La leche cuajada limpia el organismo del hombre; dentro de él, ensancha su vida." Un trabajo alimenticio en más de un sentido ("La leche cuajada La Martona-Estudio dietético sobre las leches ácidas") fue quizás imprescindible para sellar la amistad entre Borges y Bioy Casares y, más aún, para el alumbramiento de ese curioso álter ego llamado Bustos Domecq. "Mis tíos, los Casares, me encargaron, un poco como para estimularme en la literatura -aunque parezca un tanto absurdo-, un folleto sobre las virtudes de la leche cuajada y el yogur. Pagaban 16 pesos la página, que era bastante dinero. Yo sabía que Borges estaba pasando momentos de estrechez económica y le propuse que hiciéramos eso juntos", recordó Bioy en una entrevista que le hizo Tomás Barna, en 1997.
El talento de Horacio Quiroga como fotógrafo hizo posible que acompañara a Leopoldo Lugones en una expedición a Misiones, financiada por el Ministerio de Educación. El viaje fue determinante en la vida de Quiroga, quien hasta entonces había trabajado en un taller de reparación de maquinarias y herramientas o como maestro de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires.
Aparte de las "medias con punteras y talón reforzado con caucho o derivados" que patentó en 1934 (y que no lo volvieron rico ni se comercializaron, pero que depararon décadas después uno de los mejores cuentos de Ricardo Piglia), aparte de ése y otros intentos de inventos, Roberto Arlt tuvo mil y un oficios. "Dependiente de librería, aprendiz de hojalatero y de pintor, mecánico y vulcanizador, electricista en un taller de compostura de fonógrafos, director de una fábrica de ladrillos, trabajador en el puerto, corredor de papeles", enumera Pablo Montanaro en Roberto Arlt, el arte de inventar .
(....) Nacido en Italia, emigrado a los 12 años a la Argentina, Antonio Dal Masetto aprendió castellano leyendo libros que elegía al azar en la biblioteca de la ciudad de Salto, "A los 18 años, se instaló en Buenos Aires", cuenta Natu Poblet, gran admiradora de su obra. "Fue albañil, pintor, heladero, vendedor ambulante de artículos para el hogar, empleado público y lo que fuera necesario para sobrevivir." (...)
Leopoldo Marcechal fue bibliotecario y maestro. Ernesto Sabato era doctor en Física y logró una beca para investigar las radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie, de París, gracias al Premio Nobel argentino Bernando Houssay. Librero de barrio, Isidoro Blaisten fue asimismo publicista y fotógrafo de niños. Héctor Tizón fue, hasta hace poco, juez del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Jujuy. Martha Lynch fue secretaria en los años sesenta de Arturo Frondizi, con quien se la vinculó sentimentalmente y al que retrata en La alfombra roja . Osvaldo Soriano llegó a ser futbolista en Cipolletti y cierta vez le contó a Cristina Mucci que "estaba bastante contento de serlo". Marco Denevi estudió Derecho, pasó por el periodismo y acabó asegurando: "Vivo de todo lo que escribo, pero no todo lo que escribo es literatura".

Tuesday, March 6, 2012

Recordando a El bebé de Rosemary, comparando con la película Grace


Ésta es la tapa de la primera edición de 1967. Wikipedia.org

Los lectores del blog ya me conocen y saben bien cómo me gustan los libros de suspenso-terror, son mi relax entre otros que nos hacen meditar.
Sin embargo, el libro de Ira Levin de 1967, El bebé de Rosemary (o La Semilla del Diablo, en España), que leí en castellano hace muchos años ya (luego de ver la película, elemental Watson!) lo he bajado ahora en inglés y pensándolo bien, no me interesa releerlo todo, sino el final. Un final que debo haber leído cuatro veces ya, esos desenlaces de los cuales uno pasa otra vez las escenas determinantes, y se pregunta, qué ha pasado, cómo se ha dado vuelta la historia....
Recordemos que Rosemary y su esposo Guy, se mudan a un hermoso departamento y tienen planes a futuro. De pronto, él recibe un trabajo asignado a otra persona, que a su vez, ha tenido un accidente fatal. No ha sido obra de la casualidad, él ha hecho un pacto con el demonio, a través de sus vecinos, brujos ellos, y por esto deberá ofrecer un niño, su propio bebé, futuro hijo de Rosemary, claro está.
He recordado esta historia con un poco de angustia, meditando en la aceptación del hijo que no es ´normal¨, que tiene comportamientos insanos, desquiciados, extraños.... hijos al fin.
Rosemary descubre finalmente dónde esconden a su bebé recién nacido; está atónita, viendo el aquelarre sin participar, su mirada fija en el moisés negro, el niño en su interior llorando, y ese llanto que la conmueve y le da fuerzas para declararse su madre, no importa de quién o qué, es su madre, sin discusión alguna, aunque los ojos del bebé demuestren que hay algo inhumano en él. Y así lo acepta.
En la película Grace del 2009, la beba demuestra rechazo a la leche materna y placer por la sangre humana; su entorno huele pútrido, las moscas la rodean. Se trata de una beba caníbal, que las críticas interpretan como una consecuencia de haber permanecido muerta en el vientre materno, y por alguna  razón -milagrosa- revive. Lo que no dicen las críticas, pero yo encuentro sumamente sugestivo, es la aversión de la abuela a la dieta vegan de su nuera embarazada, sumado a la telepatía que experimenta ante la muerte de su propio hijo y el amamantamiento del bebé; la abuela parece presentir y vivir estos eventos, al punto que mediante masajes (algunos eróticos) logra sacar leche de sus pechos inertes. Es como si la alimentación del bebé fuera en represalias de la postura vegan, todo ello inducido indirectamente por los deseos de la abuela que desea reemplazar a su hijo.


Una escena de la película Grace. La madre intenta alimentar a su bebé con sangre de res. Imagen bajada de thegeekcouch.com

En ambas películas-libro, la alimentación es un punto a tener en cuenta, qué es lo ideal para que el bebé nazca sano, y en Grace los vegetales se exhiben en estado de cuasi putrefacción o de tal modo que daría asco pensar en ellos; Rosemary, también se hace un licuado, tan absolutamente verde que parecería alienígeno; su contenido: huevo crudo, gelatina, hierbas varias y ¨tannis root¨, aparentemente un pseudo vegetal -raíz- que resulta ser una especia del demonio. Comida, salud, estética, principios médicos-gastronómicos-antropológicos van de la mano y surge la discusión: parto natural doméstico o en hospital? ¿Es válido sentir los verdaderos dolores del parto, sin anestesia de por medio? (A mí me tocó, sin planificarlo, y no comparto la teoría del dolor...)
Demonio en un caso, caníbal en otro, ambos bebés son adorados por sus madres, así les tocó y lucharán con fiereza para que no les sean arrebatados. A continuación, unos párrafos del final del Bebé de Rosemary, cuando ella decide cuidarlo y alimentarlo, a pesar de esos extraños ojos amarillos: ¨Apuesto a que pensabas que (la leche) viene en biberones; pues no, viene en madres, y yo soy la tuya.¨ Me disculpo por ser ¨spoiler¨ para quienes no lo hayan leído:


Una escena final del Bebé de Rosemary, un film de Roman Polanski con Mia Farrow y John Cassavetes (1968) imagen de google images

"Then what does he look so worried for?" Rosemary said. "The poor little thing. Look at him."
"In a minute," Roman said. "I have to attend to my guests. I'll be right back." He backed away, leaving her alone.
"Word of honor I'm not going to hurt you," she said to the baby. She bent over and untied the neck of his gown. "Laura-Louise made this too tight, didn't she. I'll make it a little looser and then you'll be more comfortable. You have a very cute chin; are you aware of that fact? You have strange yellow eyes, but you have a very cute chin."
She tied the gown more comfortably for him.
Poor little.creature.
He couldn't be all bad, he just couldn't. Even if he was half Satan, wasn't he half her as well, half decent, ordinary, sensible, human being? If she worked against them, exerted a good influence to counteract their bad one . . .
"You have a room of your own, do you know that?" she said, undoing the blanket around him, which was also too tight. "It has white-and-yellow wallpaper and a white crib with yellow bumpers, and there isn't one drop of witchy old black in the whole place. We'll show it to you when you're ready for your next feeding. In case you're curious, 1 happen to be the lady who's been supplying all that milk you've been drinking. I'll bet you thought it comes in bottles, didn't you. Well it doesn't; it comes in mothers, and I'm yours.¨


 Triste nota al margen: la película Rosemary´s Baby fue filmada en el piso de Manhattan donde vivía John Lennon, asesinado en 1980. Sharon Tate, la esposa de Roman Polanski, fue asesinada por un fanático religioso (Charles Manson) en 1969, estando ella embarazada. Fue una noticia que conmovió a los medios y es recordada al día de hoy.

Sunday, March 4, 2012

Ojos azules

Lluvia en el mar. Pintura digital de Myriam B. Mahiques
Y cuando creía que mi parte racional te había olvidado, allí estaban tus ojos, mirándome desde el semblante afable del empleado en el mercado; aunque sin el reconocimiento de nuestros momentos vividos, hubiera querido reflejarme en esos encantadores ojos almendrados y de un azul profundo como el agua del mar que envolvió tus cenizas.
Y cuando ya me había conformado con tus ojos, te hiciste presente de cuerpo entero, en mis realidades alternativas; me siento como un náufrago en el mar tormentoso que te devuelve en retazos... creo que me dejaré hundir, para finalmente encontrarte en el abismo.
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Saturday, March 3, 2012

50 Claves del Tango

Tango de los Inmigrantes. Dibujo a sepia de Manuel Suero. http://manuelsuero.blogspot.com/

Nunca aprendí a bailar tango, aunque mis padres lo hacían muy bien. Sé tararear músicas y letras, especialmente los de Julio Sosa, ya que había un programa de una hora, en Radio Colonia, que mi mamá escuchaba día a día, creo que empezaba a las 8AM y ella ponía la radio al máximo de volumen para que la voz de Sosa alcanzara toda la casa...
De la historia del tango, conozco su posible origen en las danzas de los esclavos negros traídos a Sudamérica, de allí que sea tan disputado el origen con nuestro país vecino, Uruguay, con quienes finalmente compartimos el tango como Patrimonio Histórico.
Hay un libro - 50 Claves del Tango- de Laura Falcoff que está dedicado fundamentalmente a turistas en Argentina, y acá dejo parte de la reseña escrita por Susana Rosano.


Willem Haenraets. Tango Argentino.

La historia del tango está íntimamente relacionada con la de Buenos Aires. Traída posiblemente por marineros, llegó la habanera, la danza cubana de origen europeo que en mucho contribuyó a su origen. Fueron los centenares de miles de inmigrantes que durante décadas llegaban al puerto quienes, condenados al desamparo y la melancolía, nutrieron con su tristeza aquella música que estaría condenada a convertirse en el epítome, cuasi esencia indiscutible, de lo argentino.
Y es desde esta singularidad donde el tango parece anudarse con la historia cultural de nuestro país, desde donde Laura Falcoff se posiciona para plantear sus 50 claves del tango. Se trata de una obra pensada para el público en general, pero fundamentalmente para los innumerables turistas que se acercan a la ciudad de Buenos Aires y descubren en ella el latido vibrante de su música.

Thursday, March 1, 2012

Nuevo diseño de The Club of Compulsive Readers en Facebook


Hoy vengo con vientos de cambio. Estreno nuevo diseño de página en Facebook, es del estilo de timeline,  más colorida y amigable. El link:
Me llevó mucho tiempo decidirme a publicar este blog en FB, no estaba segura de los resultados porque este sitio no es popular: dicho en otras palabras, no recibo pagos por publicar propagandas de libros, ni me conecto con editoriales, ni hago concursos para llenarme de seguidores. Éste es un blog para pensar y compartir lecturas. Facebook resultó más dinámico en cuanto a la participación de los lectores, quienes van creciendo de a poco.
A decir verdad, el blog lo empecé de niña, tal vez a los 14 años. Era tan ávida leyendo que un día me pregunté cuántos libros habría leído, entre míos y prestados. Tomé un cuaderno y empecé a anotar los nombres y una breve reseña debajo, porque, me dí cuenta que con el paso de los años, no recordaría si algún título habría leído o no. Y, así fue.... 
He notado que muchos lectores entran por las imágenes, pero luego se quedan a leer, pasan las páginas interesados. Y lo que más me complace, entran de los colegios y otras instituciones educativas. Eso es suficiente premio al esfuerzo.

Un anticipo de qué se viene: Beowulf, leído totalmente y disfrutado en película; El Solista (The Soloist), hermoso libro, mejor que la película; mucho más sobre arte; más de Umberto Eco y tengo pendiente un libro llamado Pi, son ensayos de dónde encontramos el número Pi, nada de cálculos.... A seguir leyendo!

Monday, February 27, 2012

El fin del cine mudo. ¿Cómo imaginamos las voces de los personajes?

Una escena del principio de The Artist. Con Jean Dujardin y la argentina-francesa Bérénice Bejo. NYTimes.com
Una escena final de The Artist. NYTimes.com

Este post no es casual. He visto este fin de semana la película ¨muda¨, en blanco y negro The Artist, que he disfrutado, y me ha despertado ansias por leer más acerca de la historia del cine.
Para aquéllos que no han visto la película, se las recomiendo, no será taquillera ni conmoverá a millones de personas, pero para los que buscan algo distinto, entretenido, original, pues, ésta es la película. Aclaro por mis comillas, técnicamente,  The Artist no es una película muda, es una película moderna sin diálogos.
El argumento, un actor de la época del cine mudo, ve quebrar su carrera ante el avance tecnológico, él no puede hablar, ni se le va a requerir, ya que el público lo vería ¨extraño¨, nuevas caras y voces serían necesarias en el contexto de la segunda guerra mundial, la crisis económica de los ´30, y mucho habría para distraer a los americanos de los problemas diarios.
Hoy me enteré de los Oscar que ha ganado la película y les dejo el link con una lista:
http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-16700124

El director Michel Hazanavicius y su esposa franco-argentina Berenice Bejo. Guardian.co.UK

He quedado meditando, acerca de la voz que acompaña a un personaje. Vamos a nuestro tema, los libros, las historietas... Cuando la voz fue asignada en microprogramas a Mafalda, para mí, fue toda decepción, y no es que no imaginara a la niña prodigio hablando, pero no podía escucharla en ¨vivo¨, y lo mismo me sucedió con ¨Clemente¨, un éxito en épocas de mundiales de fútbol.
La adición de voces, fue un cambio rotundo en el arte cinematográfico: ya no era necesario que el actor gesticulara como mimo, ni los músicos que acompañaban con piezas especialmente creadas para las películas, y las cámaras, aún eran estáticas pero más adelante darían paso al movimiento de las mismas y las tomas increíbles del SXXI.
Entre todos los artículos afines, hay uno en wikipedia en español, que me pareció muy completo, dejo un párrafo y el link para que completen su lectura:

Mafalda, de Quino. Google images.
Clemente, de Caloi. Google images

En 1927, los estudios Warner Bros se encontraban en una situación financiera delicada y apostaron por integrar el nuevo sistema de sonido. Se incorporó por primera vez en una producción comercial titulada Don Juan (1926) de Alan Crosland, así como en otra de sus películas, Old San Francisco (1927). En ésta incorporó por primera vez ruidos y efectos sonoros. Sin embargo la película sonora más exitosa fue El cantante de jazz (1927) en la que Al Jolson se inmortalizó pronunciando las palabras inaugurales: «ustedes aún no han escuchado nada». Ante el éxito, pronto todos los grandes estudios montaron sus propias películas sonoras, y el cine mudo quedó olvidado.
La aparición del cine sonoro introdujo grandes cambios en la técnica y expresión cinematográfica, por ejemplo: la cámara perdió movilidad quedando relegada a la posición fija del cine primitivo y la imagen perdió su estética cediéndole importancia al diálogo. Los actores también se vieron implicados en este cambio técnico. Algunas grandes estrellas fílmicas de Hollywood vieron naufragar sus carreras ante su mala dicción, su pésima voz o su excesiva mímica. Debido a esto surgieron nuevos actores en su reemplazo. Una película que retrata esta transición del cine mudo al sonoro es el famoso musical "Cantando bajo la lluvia" (1952).

Lea el review de la película The Artist

Sunday, February 26, 2012

Libros en las cabinas telefónicas de New York


Hace unos meses había posteado sobre el éxito de las mini-librerías en estaciones de colectivos en Israel. Esta idea de dos artistas urbanos, fue imitada por un arquitecto de New York -John Locke-, esta vez en cabinas telefónicas. Se suponía que los transeúntes debieran llevarse algún libro y luego reemplazarlo o devolverlo al día siguiente. De las dos bibliotecas de guerrilla (¨guerrilla libraries¨) diseñadas, una resultó como se esperaba, de la otra, lamentablemente, los libros fueron robados. Dejo el texto que sigue en inglés, de la nota original. Las fotos, fueron bajadas del artículo en theatlanticcities.com


John Locke thinks people should read more. So in the past few months, the Columbia architecture grad has slipped around Manhattan with a sack of books and custom-made shelves, converting old pay phones into pop-up libraries.
The concept, sponsored by Locke's imaginary Department of Urban Betterment, is that New Yorkers will pick up unfamiliar titles while running their errands and then, perhaps, replace them the next day with favorite books of their own. That's in an ideal world. Of the two guerrilla libraries that the artist has fashioned, one has been used properly while the other has had its entire collection repeatedly ganked by sticky-fingered pedestrians. Its shelves were also stolen.
But Locke has many more libraries planned. With plywood consoles that slip over payphones as neatly as aprons, these sidewalk objets are endlessly replicable.

El artículo continúa con una entrevista y más fotos:
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