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Friday, February 24, 2012

Casa de madera verde

Casa verde. Manipulación digital de Myriam Mahiques

Se llegaba a la casa de madera verde a través de la fábrica, esquivando cajas, balanzas, telarañas, caños y válvulas de todo tipo, hasta abrir la puerta a la derecha hacia la luz del patio trasero. Un par de escalones y el obrero ya estaba adentro, a tomar unos mates cada tanto con su esposa y recrear la vista con las láminas de los personajes de Walt Disney que eran también la diversión de su única hija, con quienes compartían casita y habitación única verde, como la cocina y el comedor, por dentro y por fuera, con techo a dos aguas recortado contra el cielo del barrio sin torres, empinado como sus sierras natales, de azul agua contra el verde pared-bosque, destacándose sobre el galpón-piedra gris, con bambies brincándole desde los cuadros, todo en bellas recreaciones de sus recuerdos provincianos.
Safe Creative #1202251190861

Thursday, February 23, 2012

The word and the idea. A reflection by Victor Hugo

Cabeza de águila. Eagle´s head. Pintura digital de Myriam B. Mahiques
Creative Commons License

¨It is an error to think that an idea can be rendered in many different ways. While strongly upholding, be it well understood, the sovereign poets´ magnificent right with regard to development, that high faculty pertaining to the dweller of the summits of placing in light around the central thought all the surrounding ideas –while strongly upholding this faculty and this right, which are of the very essence of poetry, we affirm this: an idea has but one expression. It is this expression that genius finds. How does it find it? From on high. By inspiration. Sometimes without knowing how, but always with certainty. The eagle´s instinct.
For him as creator, the idea with the expression, the substance with the form constitutes unity. The idea without the word would be an abstraction; the word without the idea would be a sound; their union is their life. The poet cannot conceive them distinct.¨
Victor Hugo´s Intellectual Biography. P. 191-192

Sunday, February 19, 2012

Ilustraciones de ¨Tales of the Alhambra¨ (Cuentos de la Alhambra). Cuando el arte supera la realidad


Hace poco he terminado de leer ¨Tales of the Alhambra¨, de Washington Irving. Los cuentos o leyendas me recordaron los de Las Mil y Una Noches, me refiero al libro enorme, versión de adultos. 
La primera parte, donde él hace una descripción histórica y de sus simpáticos personajes domésticos con sus costumbres típicas, me atrapó mucho más, porque tiene la frescura del relato vivido, siendo mi parte preferida el capítulo ¨The author´s chamber¨ (la recámara del autor), que relata sobre la primera noche que pasó en La Alhambra, en los aposentos abandonados elegidos por él mismo, y a cuyo tétrico ambiente se le sumaron los ruidos nocturnos, incluyendo aullidos y lamentos.
La Alhambra de Granada fue tema de examen de mis años de estudio, y no he tenido nunca la oportunidad de visitarla, sólo la he conocido por diapositivas, fotos en libros y estas hermosas imágenes -entre otras- que trae mi edición de 1994 de Miguel Sánchez, Granada, España. En total son 32 fotos a color de grabados del período romántico español.







Estas imágenes, más las diapositivas de 30 años atrás, han conformado en mi mente la espacialidad de las construcciones intrincadas, la belleza de los jardines, los trabajos maravillosos de la decoración islámica, la comunión de la arquitectura y los sentidos.
Sin embargo, he visto fotos actuales on line, que me han decepcionado terriblemente. Es notorio que La Alhambra ha sido restaurada, pero de forma tal que, por ejemplo esta foto abajo, me recuerda un chalet de junta rasada, de los que tantos se estilan en América del Sur, la prolijidad del revoque fino, por comparación con la arquitectura original, me pone absolutamente nerviosa, me ofusca, y ni mencionar esa ventana finita y rectangular, al final de la perspectiva lineal, dudo mucho que fuera original.
He analizado fotos exteriores del conjunto, y he notado ventanas bloqueadas, me lo dice el color de diferencia del revoque, las fisuras de uniones, al ojo experto estas sutilezas no se escapan.
Y, sinceramente, mi sentimiento es que prefiero seguir disfrutando de La Alhambra descascarada del libro de Irving.

Otra vista del patio de la acequia. Foto bajada de http://nosoloweb.es/alhambra-una-visita-inolvidable/

Friday, February 17, 2012

Paper for Emerging Architectural Research P.E.A.R

Matthew Butcher with Tom Noonan, courtesy of P.E.A.R.
A perspective section of “The Filter House” by Matthew Butcher, printed in the December issue of P.E.A.R. magazine.

From the article by Elias Redstone, at NYTimes Magazine on line:

The last few years have seen a new generation of alternative publications and editorial talent emerge, and London is very much a part of the scene. This month saw the release of the fourth issue of P.E.A.R. (Paper for Emerging Architectural Research). Printed on newspaper stock, this zine (included in “Archizines,” a show I curated at the Architectural Association School of Architecture) was started by the editorial collective of Rashid Ali, Matthew Butcher, Julian Krueger and Megan O’Shea, with the designer Avni Patel, in 2009. A few issues in, they have really hit their stride. “The paper aims to re-establish the fanzine as a primary medium for the dissemination of architectural ideas, musings, research and works, and to present the complexity and variety of architectural practice,” O’Shea explains. “We actively seek to publish thinking that wouldn’t ordinarily be seen in the mainstream architectural press, and we are interested in showing that the architectural is concerned with more than just architecture.”
Accordingly, they asked a variety of architects, artists, academics and writers to contribute texts and images relating to notions of dwelling, both as a physical and psychological space. The paper also sometimes comes alive through curated events. “While the paper is concerned with the relationship between architecture and publishing, and particularly with making tangible conceptual architecture, the events are more about thinking through performance,” O’Shea adds. “They activate the research and put the research into action.”

Thursday, February 16, 2012

Acerca de los salones de La Máscara de la Muerte Roja



La Máscara de la Muerte Roja de Edgar Alan Poe es uno de mis cuentos favoritos, especialmente la parte en que Poe describe los salones del palacio del príncipe Próspero, con sus distintos colores. Siempre me sentí intrigada por la disposición espacial de los mismos; puedo imaginar que estaban conectados por corredores, tal vez ubicados como en laberinto, considerando que nadie  podía acceder desde un salón a otro en una única dirección recta.
He usado el plural para los corredores, porque  Poe dice que las ventanas góticas se hallaban a la derecha e izquierda, enfrentándolos. Y, como no hay posibilidad de ver dos salones por completo al mismo tiempo, significa que estarían entrelazados, probablemente sin puertas, me los imagino como cámaras alternadas donde la luz y sombras son el efecto principal para delimitarlos. Tal vez debiera hacer un sketch para resolver este problema espacial, re-leer nuevamente los párrafos que voy a reproducir abajo.
De todos modos, no puede haber error de interpretación mayor que el de la escenografía de la película inglesa de 1964, cuyo protagonista es la estrella del horror, Vincent Price.
En ella, los salones se suceden unos a otros directamente, de modo que si las puertas estuvieran abiertas (plegadas a ambos lados como diría Poe), tendríamos una perspectiva de un solo punto de vista que el autor ha aclarado bien, no era del gusto bizarro del príncipe.
En la película, hay también candelabros por doquier, entiendo que ayudaría a armar la escenografía, pero más interesante hubiera sido que se rescataran los efectos fantasmagóricos de la luz que entraba a través de las ventanas, producidas por los braseros con fuego que estaban en los corredores. El movimiento del fuego, haría que las sombras fueran constantemente cambiantes, lo cual resultaría en un dinamismo fantástico, muy lejos de la escenografía absolutamente estática de la película.
He copiado estas escenas de la película mientras la analizaba, y pensaba en el uso del color amarillento (en vez de naranja) y el blanco, seguramente para enfatizar el contraste con la cámara final, negra. No cabe duda que estos cuartos, con excepción del último, son domésticos por completo y me pregunto qué diría Poe de ver el cuarto tan absolutamente blanco -del cual dejo la foto-, creo que se levantaría de su tumba espantado ante semejantes planos puros sin efectos de sombras danzantes.
Más allá de mis críticas arquitectónicas, la película la he disfrutado (teniendo en cuenta que fue hecha para el público de otra época) y sí me gustaría ver una versión más moderna, sin la novelita romántica en el argumento que nada tiene que ver con el cuento.




¨Aquella mascarada era un cuadro voluptuoso, pero permitan que antes les describa los salones donde se celebraba. Eran siete -una serie imperial de estancias-. En la mayoría de los palacios, la sucesión de salones forma una larga galería en línea recta, pues las dobles puertas se abren hasta adosarse a las paredes, permitiendo que la vista alcance la totalidad de la galería. Pero aquí se trataba de algo muy distinto, como cabía esperar del amor del príncipe por lo extraño. Las estancias se hallaban dispuestas con tal irregularidad que la visión no podía abarcar más de una a la vez. Cada veinte o treinta metros había un brusco recodo, y en cada uno nacía un nuevo efecto. A derecha e izquierda, en mitad de la pared, una alta y estrecha ventana gótica daba a un corredor cerrado que seguía el contorno de la serie de salones. Las ventanas tenían vitrales cuya coloración variaba con el tono dominante de la decoración del aposento. Si, por ejemplo, la cámara de la extremidad oriental tenía tapicerías azules, vívidamente azules eran sus ventanas. La segunda estancia ostentaba tapicerías y ornamentos purpúreos, y aquí los vitrales eran púrpura. La tercera era enteramente verde, y lo mismo los cristales. La cuarta había sido decorada e iluminada con tono naranja; la quinta, con blanco; la sexta, con violeta. El séptimo aposento aparecía completamente cubierto de colgaduras de terciopelo negro, que abarcaban el techo y la paredes, cayendo en pliegues sobre una alfombra del mismo material y tonalidad. Pero en esta cámara el color de las ventanas no correspondía a la decoración. Los cristales eran escarlata, tenían un color de sangre.
A pesar de la profusión de ornamentos de oro que aparecían aquí y allá o colgaban de los techos, en aquellas siete estancias no había lámparas ni candelabros. Las cámaras no estaban iluminadas con bujías o arañas. Pero en los corredores paralelos a la galería, y opuestos a cada ventana, se alzaban pesados trípodes que sostenían un ígneo brasero cuyos rayos se proyectaban a través de los cristales teñidos e iluminaban brillantemente cada estancia. Producían en esa forma multitud de resplandores tan vivos como fantásticos. Pero en la cámara del poniente, la cámara negra, el fuego que a través de los cristales de color de sangre se derramaba sobre las sombrías colgaduras, producía un efecto terriblemente siniestro, y daba una coloración tan extraña a los rostros de quienes penetraban en ella, que pocos eran lo bastante audaces para poner allí los pies. ¨

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/mascara.htm

Tuesday, February 14, 2012

Refugios del Estío

Ensueño de verano. Fractal generado por Myriam B. Mahiques

Los veranos eran cada vez más cálidos en la provincia de habitantes que desconocían los detalles del calentamiento global, ni que les importara, cuando las preocupaciones diarias se ofuscaban ante el trastorno constante del sudor pegajoso del cuerpo, el hábito de espantar moscas y mosquitos que traspasaban las ventanas de las casas, refugio de humanos e insectos, crueles panzudos proliferando gracias a los pastos, que crecían exhuberantes, libres al sol, saciados por la lluvia -que en nada mejoraba el calor- y sin la amenaza de la cortadora eléctrica que descansaba arrinconada en espera del regreso de la electricidad.
El joven se disputó con el perro el privilegio de la sombra bajo el árbol, mientras miraba los vestigios del jardín, y se preguntaba si se animaría a cortar el pasto manualmente, a qué hora estaría listo para el esfuerzo, a condición que hubiera agua suficiente para regar luego. Ensimismado, fue que notó el destello verdoso brillante entre las cerámicas y hierros del último arreglo a la casa, apilados desprolijos dentro de la otrora cabina de tubos de gas; tal vez fuera un pájaro insolado, un animal rastrero o un espíritu errante; se acuclilló curioso y divisó la cola de un reptil en la penumbra, no recordó que en la zona no había víboras venenosas, sino su mente esbozó el ¨sombrero¨ del Principito, que no era tal, sino una boa que había devorado un elefante, y de pronto la imagen se estilizó en la silueta comprimida de sus niños, que con o sin pasto, disfrutaban de pelotear al aire libre.
Tomó una barra del 8 e intentó empujar al reptil, pero éste se escabulló en el acto; no lo alcanzaría, mas haría una pequeña fogata bajo las cerámicas, y el humo lo haría salir atontado, una gran ventaja para esperarlo pala en mano, a fin de seccionarlo en varias partes para que no se reconstituya.
De golpes certeros, sólo hubo uno, suficiente para herir la hermosa iguana que dejó de deslizarse, convirtiéndose en el festín de las hormigas que enfilaron rápidas a saciarse de su cuerpo. Cerró los ojos e imaginó un sombrero de insectos movedizos engullendo al animal inocente, y así, a ciegas, le quitó la vida a golpes, con la misma pala con la que excavó su último refugio.
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Sunday, February 12, 2012

Burnt offerings (Holocausto) de Robert Marasco

Karen Black, admirando las fotos de los recuerdos de vida de ¨la querida madre¨. Difuntos en realidad. Bajada de thegirlwhoknewtoomuch.com
El diseño de tapa del libro. No ayuda a entusiasmarnos, es mucho más interesante el contenido.

Como he contado hace algunas semanas, compré la novela de ¨horror¨ Burnt Offerings de Robert Marasco  (1936-1998) y la disfruté muchísimo. He visto que el título en español es ¨Holocausto¨ y, creo que está muy mal traducido y no representa la idea de la novela, más cuando ¨Holocausto¨ nos trae memorias de los campos de concentración nazis.
El argumento de Burnt Offerings me  tocó el corazón porque yo soy de esas personas que se enamoran de las casonas antiguas y harían lo posible por restaurarlas con mis propias manos, si pudiera.
Me decía un colega argentino, profesor en Washington, que cuando estamos frente a un edificio, y sentimos esa ¨emoción¨ como si fuéramos parte de él, esa aproximación sensitiva, se llama, ¨fenomenología¨. Esa sensación de que ya estuvimos ahí, y que ¨pertenecemos¨ a la casa o edificio en cuestión.
Compré la novela porque primero ví la película de 1976 -con Karen Black, Oliver Reed y Bette Davis-, y me fascinó. Pues, la película es la fiel reproducción del libro ¨animado¨, salvo por las circunstancias de las muertes al final, que son ligeramente distintas; además el libro deja la trama resuelta, en la película no estamos seguros si Black reemplaza a la vieja dueña de la casa o si la anciana la posee. No es así en sentido literal.
La novela, escrita en un lenguaje claro, entretenido y correcto, trata de una familia compuesta por una pareja joven (Ben, Marian), un niño y una tía de 74 años que rentan una casona a dos horas de New York para las vacaciones del College, de julio a septiembre. El valor de la renta es muy bajo, y no sólo se debe a que la casa no está en perfectas condiciones de  habitabilidad, sino que además, en ella vive encerrada en su cuarto ¨nuestra querida madre¨, como la definen los dueños, una pareja de hermanos de edad avanzada. La condición para aceptar a los nuevos inquilinos es que sean ¨los ideales¨, que mantengan la vivienda y cada día dejen una bandeja de comida por cada servicio en la sala que precede el cuarto de ¨la madre¨,  a quien seguramente no verían, como había sucedido con los otros inquilinos de años atrás.

La escena en que la tía, (Bette Davis) se encuentra postrada y aterrada por visiones de muerte. Foto bajada de http://jigsawslair.blogspot.com/
Karen Black, ya poseída. Foto bajada de http://popreflection.wordpress.com/

A medida que pasan los días, las mujeres van envejeciendo, surgen comportamientos extraños y agresivos entre ellos, Ben siente estar al borde de un colapso nervioso, se dan una serie de accidentes.... Mientras tanto, la casa se empieza a embellecer, las plantas secas vuelven a brotar, las viñas se hacen selváticas, el natatorio se renueva, la pintura, las tejas. ...
La pareja comienza a tener problemas de convivencia, él le transmite sus temores sobre la casa a su esposa, quien, no sólo lo niega sino que sigue obsesionada por limpiar, arreglar y usar todo lo que encuentra, hablamos de vajilla de plata y oro, relojes antiguos, etc. 
Ben intenta con vehemencia de convencerla que algo sucede y debieran regresar a su departamento, mas ella se niega, la idea de partir le resulta imposible de aceptar. En un rapto de lucidez, casi al final, descubre que ella misma es un agente de una presencia malévola que la está poseyendo, y se encuentra en la difícil posición de optar por quedarse en la casa y perder a su familia o alejarse con ellos para siempre. El poder de posesión puede más que los vestigios de amor que le quedan, y le pide a quien sea que esté detrás de la maciza puerta del cuarto de ¨la madre,¨ que la ayude a ¨quemar¨ (burn) ese amor familiar, dando así la vida de su esposo e hijo como ofrendas (offerings).
La gran protagonista de la película es la Casa Dunsmuir, construída en 1899 y diseñada por el arquitecto Eugene Freeman, declarada actualmente de interés histórico, sita en Oakland, California. 

Dunsmuir House. De wikipedia.org
La casa Dunsmuir caracterizada para la película. Foto bajada de http://blackholereviews.blogspot.com/

Friday, February 10, 2012

The Linnaeus Apostles. 8 volumes of global science and adventure

A depiction of Linnaeus´s trips in Sweden. IK Foundation

From the interesting book review by Jennie Erin Smith for the Wall Street Journal:
The worldliest natural historian of the 18th century was, oddly enough, never much of a traveler. Carl Linnaeus's farthest expedition was from Sweden to Lapland, in 1732, when he was 25 years old. Despite his all-consuming curiosity about exotic creatures and plants, Linnaeus preferred to have them brought his way. He turned down an offer to work as a physician in Suriname and never left his native country after 30.
As a young professor in Uppsala, Linnaeus led his students on plant-collecting hikes, scattering them into the fields to botanize and summoning them to lunch with a trumpet. But Linnaeus, inventor of the plant and animal classification systems still in use today, harbored bigger ambitions both for them and for his own emerging science. By the end of the century, 17 of his students had travelled to seven continents with the blessing and encouragement of their mentor. Only eight survived the rigors of their journeys: Malaria, mental illness and infections claimed the rest.(...)
Importantly, they were never to go to bed without writing up what they'd seen that day, preferably in Swedish and in such a way that readers might feel "as though they had the objects in front of their eyes." In this task they excelled. Pehr Osbeck, who in 1750 voyaged to South China as a chaplain with the Swedish East India Co., flubbed his mentor's requests to bring back "goldfish for Her Majesty" and a live tea bush. Yet Linnaeus was delighted with Osbeck's journal, which described novel plants, harbor boats filled with hundreds of ducks trained to come and go on command, and a populace with the nasty habit of throwing rocks at him while he botanized. "I seem myself to have travelled with you," Linnaeus gushed upon reading it, and named a genus of flowering shrubs after Osbeck.

Carl Von Linné. (Carl Linnaeus) 1775. Wikipedia.org

Subsequent travelogues by Linnaeus's protégés would prove finer still than Osbeck's. A few have been translated, over the centuries, into German, French or English. But others were never published. All are now available, in modern English, in the 11-book series "The Linnaeus Apostles"—which was how Linnaeus, who was both pious and grandiose, referred to the students toward the end of his life. Produced by the IK Foundation, a U.K. non-profit, the set costs about $2,000 altogether, though each volume can be purchased individually. These are big, heavy books best approached with the aim to spend time with them, over days or weeks, somewhere quiet with good light. What's inside them is an armchair adventure of the finest order.
The translations run to nearly 6,000 pages—printed on paper from a mill near Linnaeus's birthplace and accompanied by reproductions of the apostles' maps, transcripts of folk music, and drawings of everything from Russian rabbit traps to Tahitian chiefs. One volume even contains swatches of cloth from the South Pacific that its author, Anders Sparrman, included in his original edition as a marketing gimmick.

Read more about the collection:
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