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Wednesday, March 28, 2012

The cultural life of London's cafes

A 1668 illustration showing a contemporary London coffee house Photo: Lordprice Collection / Alamy

The Starbucks on Russell Street near Covent Garden piazza is one of London’s many, cloned coffee shops. Can you imagine walking in, sitting next to a stranger and asking for the latest news? Or slamming a recent novel down next to someone’s coffee and asking for their opinion before delivering yours? It’s not the done thing.
But 300 years ago, precisely this kind of behaviour was encouraged in thousands of coffeehouses all over London. In 1712, the Starbucks site was occupied by Button’s coffeehouse. Inside, poets, playwrights, journalists and members of the public gathered around long wooden tables drinking, thinking, writing and discussing literature into the night. Nailed to the wall, near where the Starbucks community notice board now stands, was the white marble head of a lion with wide-open jaws. The public was invited to feed it with letters, limericks and stories; the best of the lion’s digest were published in a weekly edition of Joseph Addison’s Guardian newspaper, entitled ‘the roarings of the lion’.(...)
Every time you sip a cup of coffee in London, you are participating in a ritual that stretches back 360 years to a muddy churchyard in the heart of the City. London’s first coffeehouse (or rather, coffee stall) was opened by an eccentric Greek named Pasqua Roseé in 1652. While a servant for a British Levant merchant in Smyrna, Turkey, Roseé developed a taste for the exotic Turkish drink and decided to import it to London. People from all walks of life swarmed to his business to meet, greet, drink, think, write, gossip and jest, all fuelled by coffee.(...)


An 18th-century coffee house customer makes his point. Image: North Wind Picture Archives / Alamy

By 1663 there were 82 coffeehouses within the old Roman walls of the City. They arose from the ashes of the Great Fire and went on to survive Charles II’s attempt to crush them in 1675. It concerned the king that for a measly one-penny entrance fee anyone could discuss politics freely. The term ‘coffee-house politician‘ referred to someone who spent all day cultivating pious opinions about matters of high state and sharing them with anyone who’d listen. Although some coffeehouses had female staff, no respectable woman would wish to be seen inside these premises and the Women’s Petition Against Coffee (1674) bemoaned how the "newfangled, abominable, heathenish liquor called coffee" had transformed their industrious, virile men into effeminate babbling layabouts who idled away their time in coffeehouses.The men took no notice and London became a city of coffee addicts. By the dawn of the eighteenth century, contemporaries counted over 3,000 coffeehouses in London although 21st-century historians place the figure closer to 550.(...)
Despite these diversifications, coffeehouses all followed the same formula, maximising the interaction between customers and forging a creative, convivial environment. On entering, patrons would be engulfed in smoke, steam, and sweat and assailed by cries of “What news have you?” or, more formally, “Your servant, sir, what news from Tripoli?” Rows of well-dressed men in periwigs would sit around rectangular wooden tables strewn with every type of media imaginable - newspapers, pamphlets, prints, manuscript newsletters, ballads, even party-political playing cards. Unless it was a West End or Exchange Alley coffeehouse, the room would be cosy but spartan - shaved wooden floors, no cushions, wainscoted walls, candles, the odd spittoon. In the distance, a little Cupid-like boy in a flowing periwig would bring a dish of coffee. It would cost a penny and come with unlimited refills. Once a drink was provided, it was time to engage with the coffeehouse’s other visitors. Conversation was the lifeblood of coffeehouses. From coffeehouses all over London, Samuel Pepys recorded fantastical tales and metaphysical discussions - of voyages "across the high hills in Asia above the clouds" and the futility of distinguishing between a waking and a dreaming state. Listening and talking to strangers - sometimes for hours on end - was a founding principle of coffeehouses yet one that seems most alien to us today.


REFERENCE:
Excerpt from the article by Dr. Matthew Green. Telegraph.co.uk
Read the article in full:

Monday, March 26, 2012

El Monje. The Monk. Por Matthew Lewis


Acabo de leer The Monk o El Monje en español, de Matthew Lewis y he quedado bastante sorprendida. Esta es una de las primeras novelas góticas, publicada en 1795, escrita en sólo diez semanas y cuando Lewis contaba sólo con 19 años de edad. Fue la fuente de inspiración de otros autores como Jane Austen y Bram Stoker.
Todos los atributos de las novelas góticas se encuentran concentrados aquí, la arquitectura tortuosa de castillos, sepulcros, bóvedas, los amores que cuando no correspondidos conducen a la tumba, los espectros, las leyendas, la brujería, y más allá de eso, el pecado, la blasfemia, la corrupción.
El Monje fue un best seller de la época, criticada favorablemente por Lord Byron y el Marqués de Sade. Pero también fue tema de escándalo, se la atacó como ¨indecente y blasfema¨,  más aún considerando que Lewis a los 21 años fue electo miembro del Parlamento y, si bien  la primera edición fue anónima, para la segunda, no resistió mostrar su autoría como ¨M. G. Lewis, M. P.¨, lo que enfureció a Coleridge, quien en Critical Review, concluyó que ¨si el autor de El Monje firma como legislador, ellos temblaban.¨ Por esa razón, la segunda edición fue ¨suavizada¨ en algunas partes.

Matthew Gregory Lewis, por Henry William Pickersgill, 1809. Wikipedia.org

El personaje principal es Ambrosio, un monje que es abandonado por sus padres en un convento, en extrañas circunstancias. Él es criado en la fe católica con todos los terrores al castigo infernal que podamos imaginar en Madrid, en la época de la Inquisición. A los treinta años, él es un orador espléndido, que arrastra multitudes, y aquí surge su primer pecado: la soberbia, el saberse amado por todos. Hasta aquí, no pasa de ello, ya que el monje nunca había cruzado las puertas del Monasterio. Pero, el demonio se inmiscuye y por medio de una enviada que se infiltra en el claustro, comienza a tentarse con los placeres carnales. Cada vez más, hasta llegar a cometer incesto, violación y homicidio.
Hay otras historias entrelazadas con el accionar de Ambrosio, siendo la más importante la de la hermana Agnes, quien, obligada por una promesa de padres supersticiosos, debe tomar los hábitos contra su voluntad, y también sucumbe a la tentación pero, esta vez por amor. De este único traspié, del cual se arrepiente inmediatamente, ella queda embarazada. Al enterarse, es condenada por la Abadesa a la pena máxima del convento: quedar encerrada por el resto de su vida, en las bóvedas del sepulcro del convento, encadenada en medio de cadáveres putrefactos y alimañas.
Con respecto al autor, se supone que el personaje de la cruel Abadesa y la madre de Ambrosio ( no sabremos hasta el final quién es) está en parte inspirado en su historia personal, su madre deja al padre para vivir con otro hombre, no obstante sigue en contacto con Matthew.
La venganza se da a través de toda la trama, y el final, el castigo, es contundente, atroz.
Los lectores se preguntarán si me gustó? Sí, no obstante tener algunas subtramas ingenuas a los ojos del SXXI, debiéramos leerla con la mente puesta en el SXVIII, y las preguntas que surgen del texto son extensivas a la actualidad: 
¿Somos producto de lo que nuestros padres han hecho de nosotros?
¿Cómo ha influído la enseñanza religiosa a lo largo de nuestras vidas?
¿Somos capaces de resistir las tentaciones?
¿Qué nos espera en el más allá y cómo es el infierno, un estado, un lugar dantesco???
¿Es justo que en pleno SXXI los sacerdotes continúen con el voto de castidad? (No es necesario que hablemos de las consecuencias, para eso leemos los diarios...)
He buscado si había alguna película, y sí, la hay pero no estoy segura de poder conseguirla, es la película francesa de Dominik Moll, protagonizada por Vincent Cassel. Me encantaría verla.

Thursday, March 22, 2012

En Italia se pide que La Divina Comedia se quite de las aulas por antisemita y racista



Abandonad toda esperanza, los que aquí entráis: La Divina Comedia, el clásico medieval de Dante, ha sido criticada por racista, antisemita e islamofóbica por una agrupación que pide que se la retire de las aulas.
El poema épico, escrito en el siglo XIV, se divide en tres partes y sigue el viaje del poeta por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. La obra es considerada una de las piedras angulares de la literatura mundial. Pero la organización italiana Gherush92, que asesora a organismos de la ONU en materia de Derechos Humanos, quiere que se la elimine de los programas escolares, o al menos se la utilice con más precaución,
Gherush92 eligió algunos cantos de la obra como blanco: el canto XXXIV del Infierno, que habla de Judas, a quien Lucifer roe entre sus dientes, y el XXVIII, en el que aparece Mahoma abierto “desde el mentón hasta donde se ventea”, así como el XXVI del Purgatorio, que muestra a los homosexuales bajo una lluvia de fuego. La obra, afirma el grupo, difama al pueblo judío, califica al islamismo de herejía y es homofóbica.
“No propugnamos la censura o quemar libros pero nos gustaría que se reconociera que en la Divina Comedia hay contenido racista, islamofóbico y antisemita”, le dijo Valentina Sereni, presidenta de Gherush92, a la agencia de noticias Adnkronos. “El arte no puede estar por encima de toda crítica.” La escena cultural italiana salió en defensa la obra. El crítico y autor Giulio Ferroni calificó los comentarios de “otro desvarío de la corrección política, combinado con una total falta de sentido histórico” y agregó que la Divina Comedia debía ser leída en su contexto histórico. “Se podrían incluir algunas notas pero sería una locura abandonar el estudio de una obra maestra que ha contribuido a construir la imagen de la humanidad.”



REFERENCIA:
Traducción de Elisa Carnelli de la nota de The Guardian en
Las ilustraciones son de Gustav Doré para La Divina Comedia, S XIX. Bajadas de Google images

Tuesday, March 20, 2012

Juegos de Dominio

Olympus. Pintura digital de Myriam B. Mahiques


El alarido de la jirafa conmovió a la multitud que recorría por fuera la jaula urbana; algunos dijeron que gesticuló con terror humano cuando el tigre blanco saltó a su garganta; intentó correr, pero el recinto estaba atestado de animales, era un espectáculo inquietante verlos así, salvajes, restringidos en su albedrío, pero capaces aún de defender su territorialidad o su dominio entre las especies de su reino.
El dueño del circo gozaba del éxito de erigir la selva anómala de hierros y sangre, y partió lentamente a difundirla con los vagones de rarezas humanas, recorriendo las calles concéntricas de la ciudad amurallada. Los vítores, los aplausos, la música y las risas se fundieron con el llamado desesperado de los cuernos de los vigías en las torres, quienes soplaron con todas sus fuerzas al divisar la polvareda y sentir vibrar los cascos de caballos allende los muros, hasta en los meros cimientos de la ciudad. Más arriba, en el Olimpo, los dioses sonrieron y doblaron las apuestas.

Creative Commons License

Monday, March 19, 2012

Yo, Matías en París


“Sendra es una especie de cómico natural. Colecciona chistes por la calle y después entra en la redacción y se los cuenta a todos. Algunos son malos, otros regulares y otros muy buenos.” Así, Jorge Aulicino, Editor General Adjunto de Ñ, la revista cultural de Clarín, presentó ayer, en el Salón del Libro de París, a Fernando Sendra. Junto a ellos: imágenes de su serie más popular, “Yo, Matías”, mostraban el estilo y los personajes que Sendra entrega cada día a los lectores de Clarín.
El humorista nacido en Mar del Plata en 1949, aprovechó esta charla ante un auditorio que empezaba a descubrirlo para hablar de ese niño que cautiva a tantas personas todos los días. Matías surgió como personaje secundario en la tira de un compadrito, “Prudencio, el reflexivo” y a principios de los 90 fue ganando espacio a partir de los diálogos desopilantes con la madre, que nunca aparece pero a quien se escucha.

REFERENCIA:
Foto y texto de 

Friday, March 16, 2012

El libro de la almohada o¨The Pillow Book¨ o ¨The Book of Observations¨ de Shei Shonagon

Shei Shonagon, ilustrada en el período Edo


Con mucho placer, he vuelto a ver, The Pillow Book, la película de Peter Greenaway traducida al español como ¨Escrito en el Cuerpo¨, lo cual, no es traducción correcta, porque ¨Pillow Book¨ hace alusión al libro de Shei Shonagon, también conocido como ¨The Book of Observations¨.
La primera vez que la ví, me concentré en la expresión artística de la caligrafía china y japonesa pintada en los cuerpos; me fasciné y me dejé llevar por las bellas imágenes como de libro que presenta Greenaway. No hay nada que me disguste de esta película; pero tanto arte me hizo pasar por alto la mención al libro de Shei Shonagon. Creo que ahora, que tengo unos años más, me dió melancolía cuando la tía de la protagonista lee la lista de 26 acciones o cosas propuestas por Shei Shonagon que la hacen feliz. Al final, la joven establece su propia lista, y realmente me sentí emocionada.
Leamos de Wikipedia:
¨Sei Shōnagon (c. 968 - entre 1000 y 1025), fue una escritora japonesa que vivió en el siglo X, durante la Era Heian, conocida por su diario 'Makura no Sōshi' ("El libro de la almohada").
Su vida es poco conocida. Se discute cuál era su nombre real, aunque la opinión más extendida es que se llamó Kiyohara Akiko. Su sobrenombre está formado por la combinación de un título protocolario ("Shōnagon", tercer subsecretario de Estado) y un apellido familiar ("Sei" es la pronunciación china del carácter con que se escribe la primera parte del apellido de la autora, "Kiyohara", que significa "campo puro").
Era hija del poeta Kiyohara no Motosuke. Gracias a la destacada situación de su padre, logró convertirse en dama de compañía de la emperatriz consorte Fujiwara no Sadako, esposa predilecta del emperador Ichijō.2 Presumiblemente se casó o convivió con Tachibana no Norimitsu, con el que tuvo un hijo, Tachibana no Norinaga. También se desposó con Fujiwara no Muneyo y de esta unión tuvo una hija, Koma no Myobu. [cita requerida] Por otra parte, se le atribuyeron numerosos amantes.
A la muerte de la emperatriz consorte, Sei Shonagon permaneció entre siete y diez años aún en la corte y, posteriormente, se ordenó religiosa budista. Hasta el final de su vida vivió errante, manteniéndose gracias a las limosnas, entre la isla de Shikoku y los alrededores de la capital.
Su obra más importante, Makura no Sōshi ("El libro de la almohada"), era su diario personal, el cual era costumbre que se guardara bajo la cabecera de la cama (de ahí el nombre). El libro de la almohada está compuesto por una serie de listas en las que la autora enumera elementos de la realidad cotidiana, como por ejemplo, cosas que emocionan, cosas que producen una sensación de suciedad, cosas que no pueden compararse, etc. Jorge Luis Borges seleccionó, anotó y tradujo esta obra con ayuda de María Kodama.
Además del Makura no Sōshi, compuso la colección de poemas Sei Shonagon-shu. Es, también, una de las poetisas que parecen en el Ogura Hyakunin Isshu, juego de cartas tradicional en el que son fundamentales la memoria y los conocimientos poéticos de los participantes.¨
http://es.wikipedia.org/wiki/Sei_Sh%C5%8Dnagon


Versión de ¨El libro de la almohada¨ recopilada por Yashiro Hirokata a principios del S XIX. Imagen bajada de http://www.historiajaponesa.com/2011/09/el-libro-de-la-almohada-de-sei-shonagon.html


De Wikipedia en inglés:
The Pillow Book is a book of observations and musings recorded by Sei Shōnagon during her time as court lady to Empress Consort Teishi during the 990s and early 11th century in Heian Japan. The book was completed in the year 1002.
In it she included lists of all kinds, personal thoughts, interesting events in court, poetry and some opinions on her contemporaries. While it is mostly a personal work, Shōnagon's writing and poetic skill makes it interesting as a work of literature, and it is valuable as a historical document. Part of it was revealed to the Court by accident during Shōnagon's life. The book was first translated into English in 1889 by T. Purcell and W. G. Aston. Other notable English translations were by Arthur Waley in 1928, Ivan Morris in 1967, and Meredith McKinney in 2006. The Dog Pillow is an Edo period parody.

De una página de estudios japoneses incorporo más información:


Sei Shônagon, a lady-in-waiting to Empress Teishi (or Sadako), left a journal of anecdotes, impressions, and commentary called The Pillowbook (covering the years 986-1000 CE) that has become a valuable source for the court society and cultural life of the Heian Period. Sei’s description of natural scenes and phenomena are admired for their vividness and subtlety, their both poetic and painterly evocation of lighting and color, temperature and the tactile. It is a product of a lifestyle lived in wooden residences surrounded by verandas, and whose walls were panels and latticed screens that could be opened up to the outside, bringing the sights, sounds, and scents of nature into the inside. The first passage below in effect taught the specific appeal of each of the four seasons for the rest of Japanese cultural history. The particularly close and subtle appreciation of nature within daily life is one of the most important legacies of Heian women’s writing to Japanese culture.

Source: Morris, Ivan, trans., The Pillowbook of Sei Shônagon. London: Penguin Books, 1971.


Escena de la película ¨The Pillow Book¨, de Peter Greenaway. De http://www.cinencuentro.com/2006/03/09/escrito-en-el-cuerpo-1996/


Shei Shonagon en una ilustración del SVII tardío. De Wikipedia.org
Y finalmente, del capítulo I de The Pillow Book, el texto llamado ¨La Belleza de las Estaciones¨. Lo dejo en la traducción original que será mejor que la mía. Les pido a los lectores de habla española que por favor usen el traductor a la derecha del blog, arriba.

The Beauty of the Seasons
In spring it is the dawn that is most beautiful. As the light creeps over the hills, their outlines are dyed a faint red and wisps of purplish cloud trail over them.
In summer the nights. Not only when the moon shines, but on dark nights too, as the fireflies flit to and fro, and even when it rains, how beautiful it is!
In autumn the evenings, when the glittering sun sinks close to the edge of the hills and the crows fly back to their nests in threes and fours and twos; more charming still is a file of wild geese, like specks in the distant sky. When the sun has set, one’s heart is moved by the sound of the wind and the hum of the insects.
In winter the early mornings. It is beautiful indeed when snow has fallen during the night, but splendid too when the ground is white with frost; or even when there is no snow or frost, but it is simply very cold and the attendants hurry from room to room stirring up the fires and bringing charcoal, how well this fits the season’s mood! But as noon approaches and the cold wears off, no one bothers to keep the braziers alight, and soon nothing remains but piles of white ashes.

Wednesday, March 14, 2012

A book about the first lady in architecture

Elizabeth Wilbraham (1632-1705). From http://www.independent.co.uk/a


How could I miss it? Well, of course I didn´t know anything about Mrs Elizabeth Wilbraham, who was Britain´s earliest female architect. And, it´s stated at John Millar´s book that she was ¨the right hand¨ of Christopher Wren. From The Independent, the review of the book ¨First Woman Architect¨, expected to be published in 2012:


Wotton House, is seen related to Buckingham House. Supposedly Wilbraham participated in the design. From http://www.architectsjournal.co.uk/

Lady Elizabeth Wilbraham was the first woman architect, and she not only tutored the young genius Christopher Wren, but helped him design 18 of the 52 London churches that were commissioned by him following the Great Fire of London in 1666. This apparently extraordinary claim is due to appear in a book, First Woman Architect, being prepared by the American historian (and ex-Charterhouse public schoolboy) John Millar.
Millar's claims will cause a furore among Wren scholars. "Some," Millar tells me, "have already said I can't be right, simply because they haven't heard of it." Neither, presumably, have Tony and Cherie Blair, who bought the South Pavilion of Wotton House in Buckinghamshire two years ago for £4m – Wotton House being one of Wilbraham's pieces de resistance, according to Millar.
Millar is putting Wilbraham on a pedestal at precisely the moment that British women architects are objecting to being stashed under their professional pedestal: the Royal Institute of British Architects' president-elect, Angela Brady, has launched a campaign to get architectural practices to employ women designers as 50 per cent of their staff; the figure is currently 19 per cent.
But Elizabeth Wilbraham remains a tantalising figure: now you see her, now you don't. She is not mentioned in substantial books about Wren's life and architecture by authors including Paul Jeffrey, Margaret Whinney, Bryan Little, Adrian Tinniswood or, most recently, the slab of research by Lisa Jardine titled On a Grander Scale.
"The Wren connection is problematical, of course," admits Millar. "There is no smoking gun. My book will show what connections there are. Wren had no time to learn architecture until he was 33. Of all the people who could have taught him – and there were very few architects in the UK in the early 1660s – Wilbraham's style is by far the closest to his, based on her documented buildings. The 18 City churches she designed for him share a number of unusual design features with other documented Wilbraham designs – details that don't show up on Wren's other buildings."
In a century when it was inconceivable that any woman should openly pursue a profession, Wilbraham managed to practise architecture more or less secretly, and was centrally involved in the design of up to a dozen houses for her wealthy family.

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Monday, March 12, 2012

No quisiera importunarlos

Calavera de Quecholli. Manipulación digital de Myriam B. Mahiques

Las antiguas creencias establecen que el alma es inseparable del cuerpo, de allí la importancia del entierro, el encierro post mortem y el rito final; no se trata de demostrar los lamentos sino de contentar al muertito para que no vague etéreo por el mundo. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa para el día en que salgo a la luz en el mes de Quecholli; no quisiera importunarlos, mas comeré de los frutos de vuestro trabajo, beberé el aguamiel de los héroes, me reiré de Ustedes con mi boca desdentada, los observaré ofrendarnos detrás de la máscara del diabillo, bailaré con la Parca, les haré cosquillas de papeles picados al aire, y cuando esté satisfecho, volveré a mi morada subterránea, a descansar un año más, mientras Ustedes sufren el día a día.
Creative Commons License
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